Pido perdón por mi pereza en escribir, por no dedicar tiempo a lo que me gusta, por a veces estar sin hacer nada porque mi cuerpo lo pide…

Pido perdón a él por quererlo, pero ya no amarlo, porque cada día baja un escalón de la escalera a la que yo le subí y él sólo va bajando sin darse ni siquiera cuenta…

Te pido perdón a ti…  porque tal vez lo haga mal, pero no de la manera que tú crees, siempre serás el primero y tú te darás cuenta con el tiempo, como lo has hecho en otras ocasiones…

Y a ti también te lo pido, porque eres el que paga mi mal genio más veces y eres el que menos culpa tienes, a ti te lo pido doblemente…

Y tú que siempre estás cuando te necesito, también te pido perdón porque eres el que menos te quejas y mejor me comprende…

Y con los que paso más tiempo se lo pido especialmente, por mi exigencia (un defecto o una virtud) que yo me la pido a mí misma y que no gusta porque todos no somos iguales…

Y me perdono a mí misma por mis errores unas veces consciente de ellos y otras no. Pero cierto es que de los errores aprendemos y crecemos como personas…

Perdono a los que también me han hecho daño, porque perdonando te perdonas a ti misma, dejas de sentirte enfadada, de guardar rencor y nos ayuda a ser más felices.

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