Después de que mi círculo se cerrara mi deseo de encontrar el equilibrio aumentó. Necesitaba encontrarme a mí misma, quererme y sentirme libre, sin ataduras a nada ni a nadie.

Rompí  con todo, deje de ver algunas personas, me centré en mí, quería estar soequilibriola para poder encontrar lo que buscaba, cerré todas las puertas, e intenté disfrutar de las pequeñas cosas que nos pasan desapercibidas como:  un día de lluvia, un día de sol, la sonrisa de un niño, pasear por la playa, escuchar el rumor de las olas al romper en la orilla, sentir el aire y el sol en el rostro, imaginar, soñar…tener silencio para escuchar.

Y un día sin darme cuenta me sentía feliz, y mi rostro reflejaba el cambio.

Me sentía bien estando sola conmigo misma, haciendo todo lo que quería, no me molestaba nada, estaba tranquila, paciente, sonreía. Veía  las cosas con otra perspectiva y aunque seguía soñando no deseaba con ansia, ni desespero, porque lo tenía todo. A veces creemos que no tenemos nada, pero si  miramos a nuestro alrededor nos damos cuenta que tenemos muchas cosas y ni siquiera las vemos, porque sólo vemos lo que no tenemos.

Pero siempre llegan momentos malos y de repente todo se tambalea de nuevo, pero los reveses de la vida son los que te hacen aprender, a ser mejor persona, incluso a ver la vida de diferente forma, porque  la vida es como un péndulo te llegan cosas malas, pero con la misma intensidad luego te llegan cosas buenas. Solo hay que saber mantenerse en el centro, que no es nada fácil.

Nadie mejor que tú que para ocuparte de ti mismo.

Anuncios