Me apeteces tú entera, vestida o desnuda, atada o libre, sobre una mesa o sentada leyendo, sola o acompañada. Me apetece sentir tus manos surcar mi piel, y tu pecho latir contra mi piel, tu aliento, contarme cosas al oído. Me apetece tu boca caliente a mi disposición, para ser llenada de besos…y me apetecen muchas cosas más…

 Pues me tienes para todo eso y más…

Estabas repasando unos exámenes y yo tumbada en el sofá leyendo. Te acercaste al sofá a ver que estaba leyendo y me diste un beso en la mejilla. Te sentaste a mi lado y te tumbaste apoyando tu cabeza en mi regazo, yo acaricie tu cabello y tú alzaste tu brazo para con tu mano alcanzar mi cara, con mucha ternura la acariciaste y mis ojos se cerraron para poder sentir todo lo que me querías decir con tus manos, después pasaste tu mano por mi cuello, hasta llegar a la nunca e inclinaste mi cabeza para que se acercara a la tuya, nuestros labios se rozaron y nuestros alientos se mezclaron y nuestras bocas se buscaron….

Mi boca se fue rozando con la tuya primero cerradas, más tarde abiertas, los alientos mezclándose, los labios poco a poco tiñéndose de más humedad y de un color más rojo al sentir el calor de uno sobre el otro. Las caras se empujan la una a la otra, se rozan al pasar cabeza contra cabeza. Se mezclan los pelos. Se abren y cierran los ojos. Las manos buscan las manos, los ojos buscan ver el otro cuerpo, y sus puntos flacos, para atacar cuando toque.
Surgen las sonrisas, y las cosquillas recónditas, tenemos toda la noche por delante…

-Así que quieres guerra, pues la tendrás-, tenemos tiempo para jugar y para después amarnos.

Sabes que tengo muchas cosquillas así que te aprovechas de ello para ganarme en la batalla, pero sólo ganaras la batalla, porque al final sucumbirás a mis pies…las cosquillas hacen que me retuerza y quiera escurrirme de tus manos, consigo escapar, pero me agarras de las piernas y caigo en el sofá boca abajo, tú te pones encima de mi para que no me mueva, todo el pelo alborotado lo apartas de mi mejilla y muy suavemente me besas, yo giro la cara me besas los ojos, la punta de la nariz y besas mis labios, te acercas a mi oído y me susurras que me quieres, -yo también cariño-, te contesto, sigues besándome con mucha ternura y una lágrima asoma por mis ojos, me preguntas por qué lloro, -no lloro que es felicidad por lo mucho que te quiero-, me das la vuelta y me pones boca arriba y me abrazas, sentir como tus brazos me rodean es sentirme protegida, amada, deseada, te digo al oído que quiero que me hagas el amor como solo tú sabes hacerlo…

me apetecesSi, si quiero guerra, y nos sobra el tiempo, aprovecho tus cosquillas… logro hacerte caer al suelo, te das la vuelta, noto tu cuerpo rodar bajo de mi. Te arreglo un poco el pelo, por fin te pones cara a cara frente a mí. Escucho tus tiernas palabras, te seco la lágrima, apoyo mis labios contra tu cara, rozo de nuevo tu piel. Te beso. Te dibujo con mi aliento tu rostro, paso por cada milímetro de tu piel. Noto tu cuerpo revolverse bajo el mío, mis rodillas están clavadas en el suelo, en la alfombra, a cada lado tuyo y comienza nuestro ritual del amor en el que llegar al orgasmo es sentir que somos uno, se mezcla nuestra respiración acelerada, nuestros alientos, los corazones van muy deprisa, nuestros cuerpos muy pegados y embriagados de placer, estoy dentro de ti y siento tu placer desbocado que hace que aumente el mío y borrachos de placer, deseo y ternura llega el éxtasis de la pasión y, el placer y el amor en el que ya somos uno y caemos rendidos, agotados y llenos de amor.

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