El planeta Tierra forma un todo y los elementos que la componen no son piezas sueltas sobre las que se pueda actuar sin correr el peligro de modificar el conjunto. Todo está en todo.

Saquear los bosques es actuar sobre las condiciones climáticas y destruir la Naturaleza es condenar a la humanidad a la ruina.

No pasa un día sin que ocurra una catástrofe natural en alguna parte, es nuestro planeta que lanza llamadas de socorro. Según una tradición esotérica a la Tierra la sirven cuatro tipos de genios los gnomos, los silfos, las salamandras y las ondinas y contra los ultrajes que sufre la Tierra puede mandar a sus genios contra nosotros, los gnomos provocan terremotos, las ondinas inundaciones, las salamandras causan incendios y los silfos se ocupan de los aires.

Nos enfrentamos a la ira de la Tierra y ella acabará por vengarse.

Nuestro planeta sufre, gime, pide auxilio y no la escuchamos. Hay que respetar a la Tierra hay que gozar de ella sin explotar desconsideradamente sus riquezas.

La Tierra tiene una cantidad enorme de deudas acumuladas, de todo el mundo, y se desahoga por donde puede, en tempestades, ciclones, terremotos, desastres marinos, derrumbes, inundaciones, erupciones volcánicas…

Nosotros somos los causantes. La Naturaleza se subleva ante el desamor y la ingratitud y provoca todas las desgracias como una rebeldía desesperada. La naturaleza es una armonía perfecta, no la rompamos y ayudemos a cuidarla y respetarla colaboremos en lo que esté en nuestra mano y dejemos a nuestros hijos una Tierra donde puedan vivir y enseñémosles a respetarla, cuidarla y protegerla.

Deseo que la gente reaccione porque estamos a tiempo de rectificar.

Pensar que todo lo que existe es inteligencia, todo lo que tiene vida siente. Si la Naturaleza es vida, siente, luego no le hagamos daño.

La tierra

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