Ayer el cielo estaba azul, el aire era una brisa cálida, el movimiento de las hojas era una danza.

Hoy el cielo está gris, hace frío, el aire es gélido, las hojas caídas de los árboles crujen al pisarlas.

Mañana sólo habrá un recuerdo, amargura, soledad o tal vez una sonrisa.

Ayer las palabras estaban llenas de ternura, las voces sonaban celestiales, las manos calientes.

Hoy las palabras suenan vacías, las voces están huecas de sentimientos, las manos están frías.

Mañana no habrá palabras, no se oirán las voces, no se sentirán las manos. Todo estará olvidado o tan anclado en la mente que seguiré oyendo las palabras en su dulce voz y sintiendo el tacto de sus manos.

Ahora sólo hay un abismo grande y profundo y como Afrodita realizaré el Salto de Léucade para liberarme del dolor.

El salto de Leucade

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