Volvía de un viaje de trabajo, que la había tenido dos semanas fuera. Estaba cansada y tenía ganas de llegar a casa. Cuando llegó encima de la mesa tenía una nota que decía – “en el sobre tienes un billete de tren cógelo te espero en la estación”- El cansancio desapareció, tenía el tiempo justo para coger ropa limpia, ducharse e irse a coger de nuevo otro tren.

Cuando bajó del tren lo vio, estaba esperándola, se miraron durante unos instantes y se fundieron en un largo abrazo sintiendo el calor de los cuerpos juntos, las manos se buscaron para iniciar el trayecto.

Unas calles antes de llegar a la casa que había alquilado le dijo que no quería que viese el camino, y que confiara en él, sacó una venda de seda roja del bolsillo de su abrigo negro de cuero y se la colocó alrededor de los ojos y le dio su brazo para caminar.

-La gente nos mira-, le decía él, se detuvieron al rato, ella noto un suelo distinto y oyó ruido de llaves, le pregunto si habían llegado, él le abraza y le dice que sí. La puerta se abre, llama al ascensor, ella extiende su mano y entraron. Acerca su cara a la de él respira su perfume y ella abre su boca para besar sus labios, pero él esquiva la boca y aparta sus manos, se aleja y la mira, la ve indefensa con los ojos vendados y eso le gusta…se vuelve a acercar y le coge de la mano.

Entraron en casa y la lleva a la habitación y allí la sienta en la cama, se arrodilla delante de ella y sube su mirada hacia ella y le dice que no le va a quitar la venda, porque quiere ver sus respuestas a todos sus estímulos sin que ella vea nada. Ella lo acepta porque los deseos de él son los mismos que los de ella…empieza a desnudarla, le quita los zapatos y baja sus medias, muy despacito pasa su mano por su pierna muy suavemente, después desabrocha los botones de la camisa y siente como su respiración va en aumento.

Sus manos en sus rodillas separándolas lentamente, la respiración nerviosa, los brazos clavados hacia atrás en la cama, cegada con la venda alrededor de los ojos, siente sus labios en sus muslos, su lengua subiendo de las rodillas hacia arriba muy lentamente, surcando con su saliva su piel salada.

Su imaginación vuela y sus sentidos se agudizan por falta de la vista tapada por la venda…sigue desnudándola después de haber empezado a excitarla, termina de quitarle las medias y la camisa, desabrocha la falda y la sube, hace que levante sus brazos y saca la falda por arriba, luego le dice que se tumbe en la cama, sólo le queda el sujetador y las bragas…le habla al oído y le dice si quiere quitarse la venda, y ella dice que no. Coge uno de sus brazos y lo lleva hacia atrás para atarlo a la cama y luego el otro, no sabe qué ocurre pero su excitación aumenta, hay silencio y sólo se escucha el ruido de su ropa al dejarla caer al suelo.

Su abdomen sube y baja, atada manos arriba, cegada los ojos, tan sólo con un poco de ropa, nota como separa sus piernas, no protesta, tan sólo gime a sus roces de piel con piel, deja su cabeza sobre su pecho, y se apoya lentamente para oír sus latidos. Huele su perfume, y se acerca a su boca, pasa muy lentamente cerca de sus labios, llega a su frente y la besa a la vez que sus rodillas separan un poco más sus piernas.

Nota sus bragas húmedas, le gusta su olor, le atrae, pone su mente a 2.000 con ese olor y con sus gestos ciegos, a ella le gusta ponerle así porque él también le pone a ella. Su boca roza el pecho, pasa la lengua por encima del sujetador para poner duros sus pezones y así poder morderlos por encima de la tela, después de excitarlos un rato, le desata una mano para poder quitarle el sujetador, le quita un tirante y lo saca y vuelve a atar su mano y luego hace lo mismo con la otra…después comienza a besar su barriga y baja hacia abajo y con su boca comienza a bajar sus bragas…ella seguía sin ver nada, pero lo sentía todo, cada movimiento cada roce de sus manos y de sus labios, su lengua…la deja desnuda… Coge una pluma la pasa muy despacito por todo su cuerpo,  no sabe qué es, sólo nota la suavidad y la excitación que produce su suave pasar….la pasa por el borde de su cuerpo, por entre las piernas, por las ingles, por los brazos, sobre el cuello, pasando por los pechos, se le eriza la piel a su paso, su cuerpo se mueve, sus labios se muerden uno a otro…

Su sexo queda al desnudo, sus piernas se separan ofreciéndole su sonrisa vertical, palpitando, clava sus rodillas ahora a ambos lados de su cuello, y deja la punta de su sexo reposando en sus labios golosos, está ligeramente humedecido, como un helado recién hecho, ella no sabe qué es y saca su lengua, siente que es su sexo mojado le pasa la lengua por la punta y por debajo. Cada vez él se acerca más para que entre en su boca, le encanta como lo hace, como la acaricia sin tocarla con sus manos, sólo con su boca…coge su cabeza para ayudarle, no quiere que pare, quiere que sacie su deseo…ahora se aparta no quiere que se acabe quiere mucho más…besa sus labios, en un eterno beso lleno de ternura y dulzura….

La venda roja

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