Morfeo, considerado el dios del sueño en la mitología griega, era hijo de Hipnos, que personificaba el sueño, y de Nix, que era la noche, y hermano de Tánatos, la muerte.

 Morfeo tenía la increíble habilidad de recorrer el mundo una y otra vez con sus alas fabricando fantasías para los humanos. Si alguien presentaba problemas para dejarse mecer en sus brazos, él sabía seducirlos y llevarlos consigo al mundo onírico.

Morfeo

Cuando la luz del Sol desaparece en el horizonte, comienza la noche y con ella llega el mundo de los sueños.

Quiero cerrar los ojos y descansar, pero mi mente se empieza a alborotar, a tener multitud de pensamientos, a decirme que no entiende lo que ocurre y Morfeo me abandona.

Vueltas y más vueltas en la cama sin descanso, sin reposo, solo pensamientos…

¿Cómo se puede cambiar un sentimiento?

No se puede, sólo el tiempo es capaz de apaciguar tu corazón, de calmar el dolor, de apagar las llamas…

Pero cada noche cuando llega el silencio y la oscuridad llega tu imagen, los recuerdos… dulces recuerdos de los que no se puede vivir.

Solo rompiendo el círculo se sale para poder volver a soñar contigo o sin ti, pero quiero soñar de nuevo.

Morfeo… vuelve, ayúdame a soñar, cógeme entre tus brazos y méceme, sedúceme y llévame al mundo de los sueños.

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