La palabra sánscrita Karma significa Ley de Acción y Consecuencia. Obviamente, no existe causa sin efecto, ni efecto sin causa. Cualquier acto de nuestra vida, bueno o malo tiene sus consecuencias.

Cuando nos preparamos para venir a este mundo, hemos de elegir un lugar, unos padres y una forma de vida para que nuestro karma lo eliminemos y se vuelva darma

Cuando yo tuve que elegir he de decir que lo supe hacer bien. Tuve una infancia muy feliz y de la que guardo muy bonitos recuerdos.

De mi padre aprendí a estar al lado siempre del más débil, a saber defender lo que es mío, a ser trabajadora, a no rendirme…porque él era así, le tenía respeto y admiración. De mi madre sus silencios, no criticar, no juzgar y ver más allá de lo que los demás suelen ver.

Nunca me faltó nada, ni comida, ni ropa, ni caprichos, pero sobretodo no me faltó cariño, ni amor. Siempre estuvieron a mi lado, me ayudaron, me comprendieron…

Cuando yo tuve a mi primer hijo, en el momento que lo cogí en mis brazos, mi pensamiento fue para mi madre, entonces fue cuando me di cuenta de lo mucho que me quería, porque ese sentimiento lo estaba sintiendo yo en ese mismo instante hacia mi hijo, ese momento nunca lo olvidaré.

Ahora no están, pero los siento, los percibo, sé que siguen a mi lado ayudándome y dándome la fuerza que necesito para seguir adelante. Si volviese a nacer volvería  a elegirlos.

Para ti PAPÁ, te quiero.

Papá1

 

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