Se estaba vistiendo, para él, sabía como le gustaba que lo hiciera, medias, tacones muy altos, labios rojos, vestido ceñido, escote…

Salió de su casa y se dirigió hacia la suya, se sentía guapa, se subió al coche y puso música, estaba feliz, iba a encontrarse con él.

Llegó, respiró hondo, y llamó…él abrió, la miró y la besó…se dirigieron al salón y tomaron una copa, él sabía lo que le gustaba a ella, nunca se le olvidaba nada hasta el último detalle, puso música y se sentaron en el sofá.

Le dijo lo guapa que estaba y lo mucho que le amaba, le besó, cogió su copa y la dejo sobre la mesa y siguió besándola, sentir sus labios era sentir el fuego de un volcán, notar como su lengua buscaba la suya y se enredaban, mordía suavemente sus labios, solo sus besos le hacían tocar el cielo, sus manos acariciaban su cuerpo, muy suavemente recorrían su espalda mientras su boca buscaba su cuello y sus hombros, él sabía que le gustaba que le besara los hombros y por eso se entretenía en ellos, saboreándolos…sus manos pasaban de la espalda a su pecho los acariciaba despacio pero con firmeza, hacía que se estremeciera, que lo deseara, no quería que parase, que aquello terminara… estar entre sus brazos era fascinante…besaba su pecho y su lengua bajaba, mojaba su vientre llenándolo de besos, sus manos seguían tocando su cuerpo, no dejaba ni un centímetro por explorar.

Sus cuerpos juntos, empapados por el sudor del deseo buscaban unirse en uno solo, sentirlo dentro de ella era un placer indescriptible, su unión alcanzaba el clímax de tal forma que perdían el sentido, eran momentos inenarrables, era algo más que placer era el amor llevado al estado más puro.

Unión

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