Me he fijado en tu boca, creo que es uno de tus lugares más deseados de ti. Siempre me fijo en ella, hace pararme en tu imagen y montarme en una nube y flotar.

¿Y ahí subido qué piensas?

Pienso en cada roce de un labio con otro.

¿Del tuyo con el mío?

En efecto. De ese primer instante, ese primer encuentro, en el cuál chocan por primera vez, y uno se roza con el otro. Las respiraciones se acercan una a otra, y las bocas se entreabren. El aliento del uno cosquillean la piel del otro.

Se tocan despacio, se separan, se desean, pero esperan… vuelven a tocarse, entonces las manos sujetan la cabeza y la pasión se desata.

Uno muerde el labio inferior del otro, el otro responde, y roza su labio mientras percibe el mordisco del otro, se entreabre, sale hacia afuera, espera el siguiente mordisco, se aplasta contra él, intenta morder otra vez, se separa un poco, vuelve a la otra comisura, se chocan al girar, se conocen, se besan de oído. Un nuevo mordisco, y otro, y otro más, uno más profundo que el otro, el siguiente más débil, cambiando la intensidad, cada vez ¿me invitas a tu boca?

Sí, te invito, te la regalo, muérdela con suavidad, saboréala y dime a qué sabe, mordisquéala para conocerla, ella te sonreirá, te devolverá tu mordisco y te dará su deseo para que la sacies, la pruebes, la comas y te deleites en ella.

Te refieres, a comenzar por el extremo del labio inferior, saborearle lentamente, saltar al otro extremo del superior y hacer los mordiscos más suaves, a rozar ambos labios sobre los tuyos. A encajar mis labios abiertos sobre los tuyos y esperar que tu juguetona lengua salga de su escondite. A notar la puntita traviesa, y exploradora, mientras ambas bocas encajadas perfectas, se pasean una sobre otra, y los cabellos se entremezclan, y los cuerpos se pegan más y más.

Bésame
Sí, a eso me refiero, mi lengua busca la tuya, quiere enredarse con ella, sentir lo que ella siente, mezclar su sabor con el mío, las bocas pegadas, el deseo aumenta no puedo dejar de besarte, no quiero separarme de ti, las bocas se atraen como imanes que luego no pueden separarse, las manos recorren los cuerpos…

Las bocas están humedecidas, los labios también por eso resbalan los unos sobre los otros, y el roce es una sensación única. De una paz indescriptible, de un deseo que va creciendo, con cada nuevo mordisco de ternura, con cada mordida de cariño, con ese rodear de lengua con lengua, con ese apretar una contra otra, con ese girar de una sobre la otra, con ese ajuste de labios cerrados a boca abierta, contra la otra boca abierta y los labios también soldados a la otra boca, con ese roce de manos en el cabello y con esas sensaciones por descubrir juntos, con el cerebro lleno de sustancias que convertir en placer.

La humedad de nuestras bocas contagian a nuestros sexos que comienzan a estar húmedos, las caricias de mis manos en tu cabello que tocan con ternura al igual que tus besos están llenos de ella, el amor que transmiten nuestras bocas, con nuestros ojos cerrados para poder sentir con todo detalle las sensaciones…es un beso interminable que cada vez desea ser más largo.

La humedad de labio contra labio, de boca contra boca, de lengua contra lengua hace que los cuerpos giman, que respiren distinto, que se acaricien mutuamente, que se les abra un mundo de sensaciones, que noten que vuelan, que flotan, que sus bocas pasan por la frente del otro, que sus caras se tocan, que sus cuerpos se aprietan más y más, que los olores cambian, Que los gemidos salgan, que las manos pasen bajo la ropa interior. Que las bocas acaricien el cabello del otro, que su aliento cálido abra surcos de deseo en la cabeza ajena, que…

…tus manos entre mi ropa y mi piel, hacen estremecerme, quiero que me desnudes, pero despacio y no quiero que dejes de besarme, no separes tu boca de la mía, quiero sentirte en cada instante, quiero que beses mi boca, mis ojos, mi cara, mi cuello, mis orejas, mis hombros y al mismo tiempo me desnudes y tu besos vayan recorriendo todo mi cuerpo…mi cabeza hacia atrás, desabrochas mi camisa, mis brazos extendidos para que la puedas quitar con facilidad, tu cabeza baja hacia mi pecho para seguir besándome, yo sigo de pie pero tú vas bajando poco a poco…

Mis labios siguen siendo fieles a los tuyos, las bocas no se separan, los labios se rozan con la sola separación de la saliva que les humedece, es un dulce ir y venir de carne contra carne, de sensación contra sensación. Noto tu cuerpo estrujarse contra el mío. Noto tu lengua cada vez más caliente, y tus labios cada vez más bonitos de los besos dados y recibidos…

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