Me desperté, había dormido un poco mal, cogí el teléfono y llamé, estaba medio dormida aún, pero impaciente.

Alguien al otro lado cogió el teléfono.

-Buenos días, espero hayas tenido bonitos sueños, bueno ya sé que has dormido como un tronco, alguien me lo ha chivado.-

-¿Y tú qué tal?-

-Yo me he despertado algunas veces, sabes? es que voy a tener una cita con un hombre que he conocido y no podía dormir.-

-Ah sí, ¿ya me estás engañando?-

– Pues verás, cuando lo conocí, nunca pensé que me diría nada, hay veces que creo que cuando hay más mujeres soy la última en la que se van a fijar, la verdad que me sorprendió mucho que quisiera hablarme, pero eso me gustó, no sabía muy bien cómo hablarle, pues lo veía lejano, silencioso y yo me sentía insignificante.-

– Me extraña que no supieras qué decirle.-

-Jajaja no te lo crees? –

-Me cuesta un poco, pero si tú lo dices. –

-Haces unas semanas se fue de viaje y las chicas del grupo le dijimos que nos trajera bombones. Yo le dije que me tenía que guardar uno para mí y que iría a recogerlo. Todo era como un juego divertido, pero anoche hablé con él y le dije que quería ir a por mi bombón, si no se lo había dado a otra, me dijo que lo tenía guardado para mí.

-¿Crees que hice bien? –

-Claro! los bombones se derriten, así que mejor ir a por ellos.-

Eso mismo pienso yo, así que he decidido ir a por él-

Iba a hacer un viaje por un bombón, ya ves siempre hay una primera vez para todo, sé que es una locura, pero no me gusta arrepentirme de lo que no hago, si no de lo que hago.

Ahora sólo espero impaciente el día.

-Por cierto, se llama como tú y vive en el mismo sitio que tú, ¡qué casualidad¡-

mi bombón

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