Eran tres amigas, como las de “tres eran tres la hijas de Elena y ninguna era buena”, pues ellas eran tres, pero no hermanas, simplemente amigas y residentes…en cualquier sitio.

Como buenas amigas que eran compartían muchas cosas, pero como todas las amigas se guardaban algún que otro secreto, ya sabéis esos secretos suelen ser cuando por medio hay algún hombre.

Sergio (del latín “Guardián”) vivía con ellas, era un hombre muy atractivo y era amigo de las tres, ellas se sentían atraídas por él, pero ninguna lo admitía, así que Sergio se aprovechaba de ese secreto que el compartía con cada una de ellas.

La verdad es que las tres eran atractivas, cada una tenía su encanto y Sergio sucumbía ante ellos.

Sara (del hebreo “Princesa”) con sus cabellos rubios y sus ojos azules le daba a su cara un tono de niña buena y dulce y esa dulzura a Sergio le perdía, era su princesa.

Amanda (del latín “Merecedora de amor”) era pelirroja de ojos verdes, le daba a su cara una mirada de tigresa, era merecedora del amor de Sergio, quién se iba a resistir a dárselo.

Mónica (del griego “Solitaria”) era morena con los ojos de color miel, de mirada fría pero que quemaba, sensual y atractiva y a Sergio no le gustaba que se sintiera sola.

Al principio la cosa iba bien, podía ir intercambiando sin levantar sospecha pero conforme pasaba el tiempo cada una de ellas quería más y se le complicaba la cosa.

Vivir juntos le facilitaba las cosas a Sergio sabía en cada momento cada una donde estaba.

Sara trabajaba todo el día y Mónica y Amanda sólo por las mañanas, él estaba de vacaciones, así que con tanto tiempo libre podía arreglárselas bien.

Por las tardes cuando Amanda o Mónica tenían algo qué hacer, quedaba con la que no tenía que salir, lo tenía más difícil para quedar con Sara, pero alguna noche cuando todos dormían ella entraba en la habitación de Sergio.

Amanda había salido de compras al ir a pagar no llevaba la VISA ni dinero, así que tuvo que regresar a casa antes de tiempo. Sara no se encontraba bien, así que pidió permiso en el trabajo y se marchó a casa. Las dos se encontraron en el patio y se contaron lo sucedido. Mónica y Sergio estaban en el salón y como se supone no muy presentables, no oyeron la puerta y de pronto notaron una presencia. ¡Tenían espectadoras!. Las dos se increparon contra Mónica, ella no salía de su asombro, entonces ella dijo que también había sido engañada, él quería explicarles pero no le dejaban seguían gritándose las tres.
Sergio aprovechó para escaparse, cuando se dieron cuenta que había desaparecido unieron sus fuerzas en lugar de estar peleando entre ellas. Decidieron dar su merecido a Sergio el guardián.

Al día siguiente, con calma, las tres hablaron con Sergio y le dijeron que no pasaba nada que entendían su postura, que él sólo quería agradar a las tres y que querían invitarlo a una cena para firmar la paz entre los cuatro. No tuvo más remedio que aceptar, ¡cualquiera les decía que no!.

Prepararon una bonita mesa, con una cena exquisita y se vistieron par la ocasión, es decir, así como las veis en la foto. Cuando Sergio llegó a casa y las vio no daba crédito a sus ojos.

tres amigas

Allí estaban ellas, la princesa, la necesitada de amor y la solitaria, pero ninguna de ellas parecía ser o necesitar lo que indicaba su nombre.

Sergio se sentó a la mesa, Mónica le sirvió la cena y Amanda la bebida. Sara por debajo de la mesa le tocaba con sus pies. Sergio estaba encantado imaginaba la noche que le esperaba con las tres, cuando acabaron de cenar se sentaron en el sofá, una a cada lado y la tercera a sus pies apoyada en sus rodillas, estaba tan excitado que creía estar en el séptimo cielo, Mónica le besaba en la boca, Amanda acariciaba su torso y Sara pasaba su mano por ese bulto que cada vez iba en aumento, empezaron a desnudarlo, entre Mónica y Amanda le quitaron la camisa y Sara empezó por los zapatos, luego le desabrocharon los pantalones y Sara comenzó a bajarlos, su sexo no cabía en su bóxers, así que entre las tres comenzaron a quitárselo, más que nada para que no le molestara y le hiciera daño, Sergio cerró los ojos nunca hubiera imaginado algo así, las tres para él, estaba disfrutando tanto que parecía no ser verdad, cuando de pronto se oyó gritar

¡Sergioooo! ¡Sergioooo!  Que vas a llegar tarde, sabes la hora que es.

-Pero qué sucede, si estoy de vacaciones-, jajajaj se oyó la risa de Mónica, tus vacaciones se acabaron hace un mes, haber si vas despertando que últimamente siempre estas soñando y seguro que nada bueno por lo que se vislumbra a través de las sábanas, seguro que no puedes contarlo.

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