Te quedan pocos minutos para por fin volver a casa, tomas papel y te secas las manos, abres la puerta y me ves enfrente tuyo. Ya no hay el murmullo de esta mañana, apenas queda gente, y con los exámenes, y los líos que tienen esta semana, apenas hay gente. Te me quedas mirando, te sonrojas, ríes, escondes las manos, miro a un lado y a otro, no hay nadie, te empujo hacia adentro, también el baño de las chicas está solitario, me dices que si estoy loco, me llevo un dedo a los labios, y te digo que calles. Tiro con un dedo del tirante de tu suje favorito, poso mi mano en tu estómago, sonríes, me dices que estoy loco. Yo asiento, si, es por tenerte entre mis brazos, te atraigo contra mi, y te estrujo como un león a su presa, me recreo en tu aroma, y siento el calor de tu cuerpo, te digo al oído lo que me apetece hacer allí dentro contigo…enrojeces de pudor, mis manos dibujan tus caderas, tu espalda, y tus nalgas, recorren tu vestido y poco a poco te lo voy subiendo, ante los ataques de mi boca contra la tuya…protestas pero de nada te sirve, me deseas lo mismo que yo a ti…

 Siento tu boca en la mía, tantos días esperándola, tus manos tocando todo mi cuerpo y subiendo mi vestido, tus manos recorren mis muslos, donde termina la media y la piel esta libre tus manos se recrean, me tocas por encima de las bragas y me bajas los hombros del vestido y comienzas a besarlos, sabes que me vuelve loca que me beses los hombros. Yo comienzo a desabrocharte la camisa, en eso alguien entra al lavabo, pero nosotros estamos dentro de uno con la puerta cerrada, esperamos que se vaya, pero tu sigues tocándome por encima de mis bragas y mi respiración se acelera, me da igual que haya gente y a ti también, yo sigo desabrochando la camisa hasta que tu pecho queda todo al descubierto y te lo beso dulcemente. Mis bragas empiezan a estar húmedas y las separas un poco para meter dos dedos y mojarlos con mi flujo, luego metes tus dedos en mi boca y después en la tuya. Me vuelves loca…..

No nos importa el ruido ajeno, no nos importa la luz o la falta de luz, el deseo aumenta, es irrefrenable, no podemos con él. El roce de tus bragas en mis dedos, tu boca en mi cara, tus manos dentro de mi camisa, tus brazos alrededor de mí. Tu cuerpo pegado al mío, la mezcla de perfume y nuestros propios olores corporales. Saber que tenemos diez minutos o te echarán en falta las compañeras, el correr de tu vestido hacia arriba, el cruzar la piel fría, de las medias a las bragas, el deseo de meter mi mano dentro para coger tu sexo, y posar mi mano entera en él, para que me la calientes, notando cómo me moja, y me pide que vaya a él. Arrebatarte las bragas, y guardarlas en mi bolsillo, haciendo mientras que vayan bajando lentamente. Que se te queden a medio muslo, que te estorben en la mitad. Que las percibas ahí molestando, mientras mis manos las van corriendo hacia abajo, a la altura de tus rodillas. Y luego aún más abajo sintiendo cómo mis pies, pisan el elástico hacia abajo, hasta dejarlas en tus tobillos y sacas cada pie, que te estorba, para regalármelas, y que las bocas se crucen una vez más. En tu aliento siento el olor de tu sexo, de un lado a otro. Tan loco por encontrármelo, tú notas mi cuerpo rígido al lado del tuyo. El calor es intenso, son unos minutos, pero nos parece una eternidad…

 Sí, te regalo mis bragas, para que mientras no estés conmigo no dejes de pensar en mi, metas tu mano en el bolsillo y las toques y sientas que estoy en ellas y que las huelas y saborees el aroma a mi sexo. Los cuerpos sudados por la pasión provocada en ese lavabo pequeño, donde nuestros cuerpos están pegados, tu mano en mi sexo y la mía en el tuyo, nos queda poco tiempo, estamos tan excitados que no nos damos cuenta, solo queremos disfrutar y sentirnos, amarnos y no dejar de tocarnos, tu mano en mi sexo me excita tanto, sabes donde tocarme para provocar mis gritos de placer, tu sexo duro en mis manos y luego en mi boca hasta que estallas de placer y tu esencia se esparce por mi boca, me levantas y sigues tocando mi sexo, a cada roce de tu mano mis piernas se abren más y más ahora eres tú quien se arrodilla para comerse mi sexo y llenar tu boca de mi esencia. Seguimos besándonos y nos abrazamos tenemos que salir, me arreglo el vestido, te abrochas la camisa, me acaricias el pelo y te guardas mis bragas en tu bolsillo, salimos nos volvemos a besar y nos despedimos, sabes que voy sin bragas y eso te sigue excitando…

El lavabo

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