Era de noche y me conecté como todos los días, miré a ver quién me había visitado y encontré un mensaje de él, le contesté al instante.

Hacía días que nos escribíamos y empezábamos a tener sensaciones cuando hablábamos, recibí de nuevo un mensaje, me pedía que quedáramos, ya que vivimos en la misma ciudad, así que me decidí y acepté, -por qué no-, me dije a mi misma.

Me decía que quedáramos en una cafetería y me propuso un juego el cual acepte.

Así que al día siguiente a la hora prevista empecé a arreglarme, me duché, me lavé el pelo y empecé a pensar a ver que me ponía, debía de llevar falda corta, el resto a mi gusto.

A la hora que habíamos quedado entré en la cafetería, él estaba sentado al fondo con un libro en las manos, me dirigí hacia él, pero no me senté con él, lo hice en una mesa que daba enfrente de la suya.

Yo le miraba y él leía, al instante dejó el libro encima de la mesa y me miró.

La cafetería comenzó a llenarse, entraron unos chicos se sentaron cerca de mi, pero yo solo tenía ojos para él, había pedido un café, el camarero muy amablemente me lo trajo, me lo bebí despacio, sin dejar de mirarlo, cuando terminé me levanté y me dirigí a su mesa, apoye las manos en ella y me incliné hacía él, la falda era corta y al inclinarme aún fue más corta, le susurré al oído – aquí estoy que empiece el juego -.

Me dijo que me sentará a su lado, me preguntó si quería algo más le dije que no, que lo que quería no lo servían en la cafetería, el me sonrío y pidió la cuenta al camarero, mientras llegaba la cuenta, me dijo que él pagaba y yo tenía que dejar la propina, le pregunté que propina debía dejar y el dijo que mis bragas sobre la mesa.

Metí mis manos por debajo de mi falda y me las quité, cuando llegó el camarero con la cuenta él me miró, dejó el dinero y yo deje las bragas encima del dinero, miré al camarero y le sonreí, me levanté y comencé a caminar hacia la puerta, él guiñó un ojo al camarero y me siguió, la gente comenzó a murmurar y el camarero cogió las bragas y se las guardó en el bolsillo.

Una vez en la calle, me cogió de la mano y me atrajo hacia él, yo le miré y me dijo que había sido muy obediente y que eso tenía premio.

Fuimos  a buscar el coche, estaba cerca, cuando llegamos él entró y cuando yo fui a abrir la puerta esta no se abría, entonces él bajo la ventanilla y me dijo que en su coche no subía nadie que llevará ropa interior y que si quería subir ya sabía que tenía que hacer, así que sin pestañear empecé a quitarme el sujetador, saqué los tirantes, después lo desabroché y estiré por una de las mangas y lo saqué, él me lo pidió y se lo eche a la cara, él soltó una carcajada y me abrió la puerta.

Nos dirigimos hacia su casa, por el camino yo pensaba qué me haría quitar cuando llegáramos a la puerta, él me miró y me dijo que estaba muy guapa, yo le sonreí, me preguntó si estaba asustada, le dije que no.

No tardamos en llegar, bajamos del coche y cuando llegamos a la puerta de la casa él me miró y yo empecé a pensar qué me iba a pedir, entonces él comenzó a sonreír y no me pidió nada, abrió la puerta me cogió de la mano y entramos.

Me dijo que me pusiera cómoda, que iba  a preparar algo para cenar, mientras él estaba en la cocina yo comencé a recorrer la casa, hasta que llegué a su dormitorio, era muy bonito, vi la cama y me tumbé, no pude resistirme.

Llegó con una bandeja con comida llevaba melón, cerezas, queso de untar, y algo más… y me dijo que no tenía cubiertos, dejó la bandeja en una mesa y me miró… las piernas, mi pecho a punto de salir con ese escote enorme, y mi boca jugosa.

El melón lo llevó ya troceado y frío, yo descrucé mis piernas y me senté apoyada en la almohada, él cogió el plato donde estaba el melón y se acercó a mi, se sentó a mi lado y cogió un trozo y me lo ofreció. Yo abrí la boca muy despacio y él lo puso en ella, primero lo pasó por mis labios para que sintiera el frío y después lo introdujo en mi boca…ummmm está sabroso…después cogí yo otro trozo y se lo dí a él, cuando iba a morderlo se lo quité y me miró con cara de sorpresa, yo sonreí y se lo volví a ofrecer, esta vez cuando iba a quitárselo de nuevo él me cogió la mano..-.has sido más rápido que yo-, le dije…..y se lo acercó a la boca, lo mordió y el resto me lo puso en la mía.

Me quitó los zapatos suavemente, acarició mis tobillos y los pies, miró mis rodillas y más arriba, y la cosa comenzó a calentarse.
Sumergió en la tarrina de queso sus dedos, y me untó el muslo, dejo mis piernas al aire y me puso una cereza en la boca. Comencé a jugar con la cereza en mi boca… la escondo y la saco, la sujeto con mis dientes pero no la muerdo. Verme jugar con ella comenzaba a excitarle…le invité a que comiera el queso que estaba en mi pierna, quería que no dejara ni rastro de él, se agachó y pasó su lengua por mi pierna para recoger el manjar que había dejado untado…yo seguía con la cereza…él lamía mi muslo y miraba mis ojos y mi boca traviesa seguía jugando, la suavidad de su lengua por mi muslo comiendo hacía que comenzará a excitarme, volvió a mirarme, quería quitarme la cereza, intentó besarme pero no le dejé, pero él seguía intentándolo, cogió mis manos y las juntó, las apretó para que no pudiera moverlas e intentó besarme. Esta vez lo consiguió… -quieres quitarme la cereza- le dije, pero ésta pasaba de una boca a la otra en la lucha por conseguirla, entre risas me la comí.

Después me dijo -cierra los ojos- y con un pañuelo me los tapo, y me dijo – este es el premio, quiero que disfrutes como nunca – cogió de la bandeja una taza que llevaba algo dentro y empezó a esparcirlo por mi pecho, el liquido iba bajando lentamente y él comenzó a lamerlo por mis pechos, estaba caliente, se entretuvo en mis pezones y comenzaron a ponerse duros, seguía besándolos y mordiéndolos y cada segundo que pasaba mi excitación se elevaba, mis pezones estallaban, sus manos se deslizaban por mis piernas y tocaban mis muslos por el interior de las piernas y se acercan a mi húmedo sexo, el liquido seguía bajando lentamente y con el su lengua le seguía, ya iba por mi vientre y de mi boca salían gemidos de placer, un placer que empieza a ser incontrolable y hermoso…su boca llegó a mi sexo al mismo tiempo que el líquido y acarició mi clítoris que esperaba ansioso ser devorado por su boca y su lengua, siguió lamiendo mi sexo junto con ese líquido, mi excitación era tal, que ya no podía más y estallé de placer…después subió hacia mi boca y me besó, entonces supe que era aquel liquido…era chocolate!!!.

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